Diez canciones sobre ciudades

 

The Kinks - "Waterloo Sunset". Como si fuera un ave que sobrevuela Londres, Ray Davies recorre el área entre el Támesis y la estación terminal de trenes de la capital inglesa para narrar una historia de amor entre dos personajes que se encuentran de manera súbita en el trajín diario. "Waterloo Sunset" es no sólo una descripción citadina; es la puesta en palabras de la sensación de ahogo que conlleva vivir en una metrópolis, en la que los placeres más terrenales son una válvula de escape necesaria.

Hermética - "En las calles de Liniers". Cada 7 de agosto, el barrio porteño de Liniers se llena de fieles que se congregan para visitar el santuario de San Cayetano, para suplicarle trabajo, o agradecerle en caso de haberlo conseguido. Esta postal es desde donde Iorio se para para retratar los costados más ásperos de la vida de la clase trabajadora, entre calles atiborradas por basura en estado de putrefacción, y mendigos que buscan refugio debajo de los andenes mientras una horda anónima desciende de cada tren envuelta en la vorágine violenta de la rutina laboral.

PJ Harvey - "You Said Something". Después de años de pleitesía a la baja fidelidad, la cantante británica grabó en el 2000 Stories from the City, Stories from the Sea, un disco pulido y urgente inspirado en el amor que tiene por Nueva York. Entre sus doce canciones, sobresale este tema que parece un relato autobiográfico, en el que dos extranjeros contemplan el horizonte desde una terraza en la madrugada y distinguen a lo lejos barrios y edificios notables de la Gran Manzana.

LCD Soundsystem - "New York, I Love You but You're Bringing Me Down". La contracara del tema anterior. Tanto en su faceta de músico, como también en la de productor, James Murphy tuvo un rol central para el nuevo auge de la música neoyorquina con el cambio de siglo. Pero, pasada la euforia, el líder de LCD sacó como conclusión que las políticas de tolerancia cero del por entonces alcalde Rudolph Giulianni habían dejado a su ciudad "más segura" ("pero me hacés perder el tiempo", sigue), y que hicieron que quien pagase los platos rotos fuera la movida nocturna ("Cerraron todos nuestros negocios cuando le abriste las puertas a los policías que estaban aburridos, una vez que se acabó el crimen").

Rufus Wainwright - "California". Después de explotar el circuito para jóvenes cantautores de Montreal, el solista canadiense se mudó a Estados Unidos para probar suerte y grabar su álbum debut. Su primer destino fue la costa oeste, y la experiencia tuvo un alto contraste entre expectativa y realidad. Años después, Wainwright plasmaría esas sensaciones en su segundo disco, Poses, en el que recurre al sarcasmo para hacer una crítica con altura a lo que se encontró en Los Ángeles: una cultura sostenida por el consumo y el materialismo, en la que todo es artificial y en donde "Todo es tan maravilloso, que me parece que me quedaré en la cama".

Soda Stereo - "En la ciudad de la furia". Después de que Signos terminase por catapultar a la banda en toda Latinoamérica, Gustavo Cerati decidió acudir al mito de Ícaro para retratar a Buenos Aires vista desde los ojos de un hombre alado, misterioso y omnisciente. En la canción, lejos de la idealización y la añoranza, el paisaje porteño es pintado como lúgubre y hostil, fiel retrato del contexto en el que se la escribió, en pleno pico hiperinflacionario.

Kiss - "Detroit Rock City". Se puede jugar de visitante e igual ponerle la firma a un tema que termine siendo el himno rockero de otra ciudad. Además de ser el centro del polo automotriz de Estados Unidos durante años, Detroit fue la cuna del motown, de MC5, de The Stooges y, más acá en el tiempo de The White Stripes y Kid Rock. Con todo este bagaje, era cuestión de esperar para que la localidad tuviera su merecido homenaje guitarrero, y que estuviera en manos de Paul Stanley y Gene Simmons.

Elvis Presley - "Viva Las Vegas". Instalada en pleno desierto de Nevada, la llamada Ciudad del Pecado, se sabe, es el paraíso para los ludópatas y amantes de la vida nocturna y el consumo. Para el film homónimo de 1964, El Rey le puso la voz a este tema que celebra todo aquello que sus detractores consideran la puerta de entrada al infierno: las enceguecedoras luces de neón, las mujeres y el minuto a minuto de la diversión asegurada ("Cómo quisiera que hubiera más que 24 horas en el día, porque aun si hubiera 40 más no dormiría ni un minuto").

Manal - "Avellaneda Blues". El debut de la banda de Alejandro Medina, Claudio Gabis y Javier Martínez es la piedra fundacional del blues local, y también un compendio de viñetas urbanas, en donde lo cotidiano convive con lo desolador. En el tema que abre el lado B en su edición en vinilo, el baterista pinta la vida en la zona fabril del sur bonaerense, en donde las calles de asfalto carcomido se desdibujan entre la bruma de un atmósfera dominada por el hollín, mientras los obreros "fumando impacientes a su trabajo van".

The Clash - "London Calling". Cada fin de década arroja un balance del período transcurrido, y para Joe Strummer las cosas no estaban para nada bien en Londres en 1979. Mientras Paul Simonon y Topper Headon guían la marcha, el cantante y guitarrista pasa lista a todo lo que lo aterra a su alrededor: represión policial, el temor de un desastre nuclear inminente (materializado con Chernobyl siete años después) y tasas cada vez más altas de desempleo por las políticas thatcheristas. El miedo a una inundación de la ciudad ("Londres se inunda y yo vivo al lado del río") tiene su inspiración real: el Támesis tuvo en sus márgenes barreras de contención recién en 1982, después de que diversos estudios demostrasen que, en caso de una crecida abrupta, el río dejaría al centro londinense bajo el agua.

Fuente/Imagen: Rolling Stone ©

 

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