Mensaje del Director Ejecutivo de ONU-HABITAT y Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas, Dr. Joan Clos

Cada año, en el Día Mundial del Hábitat, celebrado el primer lunes de octubre, llamamos la atención del mundo sobre algún tema de relevancia en nuestro cada vez más urbanizado planeta. Este año observamos el impacto de las ciudades al crear cambio climático y, por otro lado, las molestias del clima en las ciudades y lo que estas están haciendo sobre esta cuestión.

 

Vivimos en una era en la que la población mundial llegará a los 7 billones al final de este mes y donde más de la mitad vive en ciudades. Las proyecciones indican que aumentará en dos tercios en una generación, a partir de ahora. Como administrar esta rápida urbanización es uno de los grandes desafíos que enfrentamos.

 

Debemos llevar en consideración que la repercusión de los desastres originados por el cambio climático comienzan y terminan en las ciudades.

De acuerdo al Reporte Global sobre Asentamientos Humanos 2011: Ciudades y Cambio Climático, se estima que para el 2050 puedan haber alrededor de 200 millones de refugiados climáticos en el mundo, muchos de los cuales tendrán que de dejar sus casas por el aumento del nivel de agua de los océanos y las constantes inundaciones y sequias. 

 

La prevención debe ser observada a través de la planificación urbana y códigos de construcción de manera que los habitantes de las ciudades, especialmente los pobres, estén protegidos de desastres. Tales medidas pueden ayudar también a mantener la huella ecológica al mínimo.

Riesgos inducidos por el clima como el aumento del nivel del agua del mar, ciclones tropicales, fuertes precipitaciones y condiciones climáticas extremas pueden desarticular la estructura básica y funcionamiento de ciudades con repercusiones generalizadas en la infraestructura física, económica y social de los centros urbanos. Estas incluyen riesgos a la salud pública en áreas urbanas.

 

Sabemos que los impactos de las dificultades climáticas serán particularmente severos en zonas costeras donde están localizadas las ciudades más grandes del mundo. Y siempre son los pobres urbanos, especialmente los residentes en asentamientos precarios, los que están más propensos a riesgos de desastres. Necesitamos dar énfasis a la provisión de medidas de adaptación adecuada basadas en la planificación urbana.  

Aunque continuemos tratando de entender algunos de estos eventos climáticos extremos, tenemos el conocimiento y las estrategias para tomar medidas de prevención.

 

La urbanización ofrece varias oportunidades para desarrollar estrategias de adaptación y mitigación para lidiar con el cambio climático. Dado que la mayoría del consumo mundial de energía ocurre en las ciudades y la mitad proviene de la quema de energía fósil para el transporte urbano, la solución parece obvia.

 

Esto se debe a que las economías de escala producidas por la concentración de actividades económicas en ciudades también facilitan y baratean la toma de acción para minimizar las emisiones y los riesgos climáticos.

 

Los actores sociales, económicos y políticos en ciudades deben pasar a ser personajes clave en el desarrollo de estas estrategias.

 

Muchas ciudades y pueblos, especialmente en países en desarrollo, todavía están lidiando con estrategias de cambio climático, trabajando en como tener acceso al financiamiento internacional para el cambio climático y como aprender de ciudades pioneras.

 

En este Día Mundial del Hábitat debemos reflexionar en como transformar nuestras ciudades – sin duda los mayores logros de la civilización humana en mejores ciudades para el futuro.