La urbanización en Colombia sirve como una oportunidad para la creación de ciudades incluyentes y económicamente sostenibles, afirma ONU-Habitat

Generar una sostenabilidad económica, que beneficie a todos, ha sido uno de los grandes percances de los proyectos de desarrollo para las ciudades. ONU-Habitat trabaja con gobiernos locales en Colombia para viabilizar esta realidad y busca, por medio de la convocatoria Ciudad+Más, identificar proyectos que quieran fortalecer las capacidades económicas y financieras de proyectos en las ciudades intermedias colombianas.

Colombia es un ejemplo claro de un país que hace frente a la urbanización galopante. Desde la mitad del siglo pasado, 75% de la población dejó el campo para establecer residencia en una de las 40 ciudades con más de 100 mil habitantes. Según proyecciones de la Misión Sistema de Ciudades del DNP, en 2050 vivirán en los centros urbanos cerca de 52,6 millones de habitantes, equivalente al 86% del total de la población. Además, se estima que para esta fecha alcanzará 69 ciudades con más de 100.000 habitantes y siete con más de un millón.

Colombia no es la excepción. Cada vez más los gobiernos locales a nivel mundial contraen un mayor número de responsabilidades hacia sus ciudadanos con el paso del tiempo. Sin embargo hay una paradoja entre la provisión de servicios y la sostenibilidad financiera.

Los gobiernos locales carecen de capacidades técnicas, asi como de instrumentos legales que les permitan alcanzar un equilibrio entre ingresos municipales y provisión de servicios a sus ciudadanos. Esta realidad conlleva a consecuencias importantes en el desarrollo de proyectos orientados a mejorar el bienestar de los ciudadanos.

Para responder a este contexto, ONU-Habitat ha lanzado una convocatoria para fortalecer las capacidades económicas y financieras de proyectos en las ciudades intermedias colombianas. Los ganadores tendrán la oportunidad de trabajar en conjunto con especialistas de la unidad de finanzas y economía urbana de ONU-Habitat, donde identificarán las brechas existentes y delinearán una serie de recomendaciones para garantizar la sustentabilidad y factibilidad del proyecto. El plazo para postular termina el 10 de junio.

La convocatoria tiene el objetivo de identificar y promover nuevos modelos económicos con potencial para transformarse en modelos de una urbanización sostenible, incluyente, y que promueva oportunidades para todos.

Ejemplos prácticos de urbanización equitativa

Dijo Albert Einstein que no podemos resolver los problemas con el mismo nivel de pensamiento que usamos cuando se crearon. La célebre frase del científico alemán traduce la filosofía del programa piloto de ONU-Habitat, dispuesto a romper paradigmas para probar un nuevo modelo que haga frente a una urbanización más equitativa.

El Programa ‘Logrando las Prioridades del Desarrollo Urbano Sostenible’  (Achieving Sustainable Urban Development  - ASUD - por sus siglas en inglés) utiliza como pilares los principios integrados de la Nueva Agenda Urbana: legislación, diseño y planificación y finanzas urbanas. Se vale también de evidencias y nuevos instrumentos para afrontar la complejidad de la urbanización y optimizar su potencial transformativo.

Con esta estrategia, especialistas de ONU-Habitat en los países pilotos y en áreas estratégicas de su sede en Nairobi trabajan en conjunto con representantes de gobiernos nacionales y locales para desplegar las iniciativas, anticipar soluciones y promover ciudades sostenibles como motores de desarrollo y crecimiento.

El resultado es un marco de planificación centrado desde el diagnóstico al proceso decisorio. Este plan permite responder al crecimiento demográfico mientras analiza los elementos espaciales, legislativos y financieros disponibles para responder a este incremento. La estrategia cuenta con dos exponentes: el apoyo a la creación de una Política Urbana Nacional y la Planificación de Extensiones para las Ciudades.

La Política Urbana Nacional permite establecer un marco legal e institucional para la urbanización sostenible. Instituye las reglas y normas que definen cómo se dará este crecimiento para garantizar que éste ocurra de forma ordenada. Igualmente, la Política Urbana Nacional establece mecanismos de coordinación entre diferentes actores gubernamentales y otras instituciones involucradas en el proceso de urbanización. Como un paso importante, atribuye mayor relevancia al papel de las ciudades y amplia los poderes decisorios de sus líderes.

La Planificación de las Extensiones de las Ciudades, por su vez, permite averiguar la cantidad de espacio público construida y necesaria, la resiliencia de los municipios, bien como la identificación de áreas disponibles para la edificación de viviendas, transporte público e infraestructura. Este diagnostico auxilia a crear ciudades más inclusivas, potenciar la densificación, encontrar soluciones más eficientes y rentables y mejorar la capacidad de la ciudad de responder y mitigar los cambios climáticos y desastres naturales.

Para la elección de los cinco países pilotos se tomó en consideración el equilibrio geográfico, los contextos sociales, económicos y políticos y los desafíos y oportunidades. De esta forma, el quinteto-piloto es compuesto por Mozambique, Ruanda, Filipinas, Egipto y Colombia.

ASUD en Colombia

Desde finales de 2012 la Oficina Nacional de ONU-Habitat Colombia ha trabajado junto al Gobierno Nacional y los Gobiernos Locales con el objetivo de implementar los principios abarcados por la Nueva Agenda Urbana. El propósito de ASUD ha sido apoyar la implementación de una Política Urbana Nacional en Colombia, basada en intervenciones integrales específicas, enfocadas en este importante pacto global, aprobado en octubre de 2016.

Dentro de esta lógica, ASUD ha apoyado la creación de la Política Pública para Consolidar el Sistema de Ciudades en Colombia, que define un plan de mediano y largo plazo, y representa un generoso primer paso para responder a esta dinámica de crecimiento económico, promoción de competitividad regional y nacional y mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes.

Con la nueva política, las soluciones sobrepasan los límites geográficos y políticos de los municipios y surge un nuevo abordaje llamado denominado corredores urbano-regionales. El diálogo político permanente entre los mandatarios municipales y nacionales permite pensar y consolidar una agenda común e integrada entre municipios incorporados a las diferentes aglomeraciones en Colombia, facilitando el acceso a los servicios públicos, la reducción de la pobreza y la calidad de vida, además de la  promoción de la integración regional.

Enfoque en tres ciudades colombianas

En Colombia, ASUD priorizó el trabajo en tres ciudades: Bogotá (metrópoli); Medellín (gran ciudad) y Santa Marta (ciudad puerto intermedia). La razón para trabajar en diferentes tipos de ciudades corresponde a los patrones de desarrollo urbano que han primado en Colombia, y a las brechas que existen entre las ciudades intermedias y las grandes ciudades.

El proyecto en la capital colombiana acarca más que su ciudad, centrándose en las zonas de aglomeración de Bogotá. La iniciativa busca potencializar la economía popular y hacerla más incluyente. Para ello, la Secretaría de Desarrollo Económico de Bogotá y ONU-Habitat, han unido esfuerzos para desarrollar una actuación piloto que pueda impactar en la competitividad territorial de Bogotá, aprovechando las economías de aglomeración y la alta densidad de pequeñas y medianas empresas localizadas en el territorio, específicamente, en el negocio del cuero y el calzado ubicado en la zona del Restrepo.

Esta iniciativa busca fortalecer la economía popular por medio de la consolidación de centros de conocimiento que fomenten la innovación y una mayor competitividad de los pequeños empresarios así como la disminución de la informalidad y la consolidación de aglomeraciones económicas que reduzca los costos de transacción y potencien las fortalezas de diversos sectores económicos.

En Santa Marta, la iniciativa fortaleció las políticas y los instrumentos de desarrollo urbano sostenible. El trabajo que se realizó alineó las prioridades de desarrollo del plan de desarrollo de esta ciudad con el Plan Nacional de Desarrollo y otros instrumentos de planeación territorial, como la ley de Ordenamiento Territorial, la ley de Víctimas y Restitución de Tierras, la ley de Regalías y la ley de Seguridad Ciudadana, como contribución a la Estrategia Urbana Nacional. La iniciativa generó un diálogo ciudadano amplio y participativo entre diversos sectores de la sociedad civil de Santa Marta. 

Por su vez, en Medellín,  ONU-Habitat ha apoyado la implementación del proyecto PILaR, acrónimo para Participatory and Inclusive Land Readjustment o, o, en español, Reajuste de Suelos Inclusivo y Participativo. Esta metodología permite a los gestores de la ciudad de Medellín realizar una evaluación más detallada sobre los recursos existentes para poder llevar a cabo un reajuste de tierras para la extensión/densificación en la ciudad, de una manera inclusiva y sostenible. La iniciativa tiene como meta beneficiar 700 familias.

Las lecciones aprendidas y el conocimiento adquirido con ASUD en Colombia posibilitan crear un repertorio de innovación que facilita la replicabilidad del proyecto en otras partes del mundo e inspiración, principalmente, para ciudades intermedias que deben hacer frente a este proceso de urbanización rápida. El resultado desta metodología permite alcanzar una estrategia más robusta, con una visión concertada, valiéndose de una planificación eficiente y contando con el apoyo de los líderes y población, implicados en todo el proceso.